martes, 21 de abril de 2009

Confesiones de un Santa Claus. King Mob, en el Sefridges londinense, navidades de 1968.

(Este texto lo rapartió en un centro comercial londinense un sonriente Papanoel. Junto al escrito, ofrecía a los niños transeúntes regalos deliberadamente sustraídos de las repletas baldas de la catedral de Consumo.)

"SE SUPONÍA QUE IBA A SER FANTÁSTICO , PERO ES HORRIBLE". CONFESIONES DE SANTA CLAUS 1968.
Este año se apagan las luces en Oxford Street. Ya no hay luces de neón a medianoche. No hay ese ostentoso brillo para que los compulsivos turistas se queden embobados ante las maravillas del capitalismo. Ni tan siquiera la sociedad de la abundancia puede seguir pagando su factura de la luz. No merecéis navidades este año. No habéis trabajado lo suficiente. No habéis corrido lo suficiente ante el tic-tac del reloj para fichar a la entrada y salida del trabajo, durante el círculo vicioso de la producción y el consumo. Ahorrad y gastad, clavaos y retorceos en el suelo para preparar la única ocasión durante el año en la que podéis dejaros llevar. Regocijaos, excédanse en un frenético esfuerzo para disfrutar... y luego, escupidlo.
Los duendes enfermos de Europa han apagado las luces este año. Ni siquiera puedes tener la ilusión del placer: el espeluznante espectro de las navidades ha subido los precios y no podéis permitiros los regalos. No lo merecéis porque no habéis dado el callo lo suficiente para mantener el yugo en marcha.
Las navidades son un castigo este año. Siempre fueron un coñazo: el deber de estar alegre, hacer el payaso, desmelenarse nada más encenderse las luces y abrirse el telón. Son vacaciones, y más te vale disfrutarlas por lo que más quieras. Son unos días para estar con la familia y, por lo más grande, más te vale ser amable, porque somos una familia feliz, ¿verdad?
Este año las navidades ni siquiera pueden parecer divertidas. Casi no podéis permitiros cabrearos y olvidarlo. Quieren más de vosotros: más sangre, sudor y lágrimas. Y más sonrisas. No dejéis que se enteren de que estáis cansados y hasta los mismísimos de toda la basura que intentan venderos, hartos de los críos a los que se les enseña a cantar en coro un montón de mentiras sobre el amor y la afable misericordia. Es vuestro deber seguir comprando, incluso cuando ya casi no queda suficiente dinero para compraros un ataúd y abandonarlo todo de una vez por todas.
Machaquemos todo este gran engaño. Ocupad el Fun Palace (*) y poneos la pilas. Coged los regalos y regaladlos de verdad. Encended Oxford Street. Bailad alrededor del fuego. Regocijaos con el funeral: el espectáculo final de la estafa que son las navidades.

(*) El Fun Palace fue un proyecto de 1960-61 del arquitecto Cedric Price que consistía en un espacio cultural cuya estructura podría modificarse de incontables maneras para acomodar todo tipo de eventos y actividades culturales.


Panfleto repartido ante el Selfbidges de Londres en 1968, escrito por la gente de King Mob. Está extraído del libro King Mob. Nosotros, el Partido del Diablo. La Felguera ediciones 2007.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Esta accion ya la habia oido, creo recordar que me comentaron que esta acción la volvieron a desarrollar en otro sitio.
Un Papa Noel regalaba juguetes en el interior de un centro comercial, cuando los padres junto a sus hijos intentaban salir del establecimiento por las cajas registradoras eran retenidos por los empleados y les exigian que pagaran los productos. Los padres no entendian nada...a ellos les habian regalado los juguetes. Conclusion, los empleados llaman a la policia y detienen a papa noel, todo esto en presencia de los chavaline (¡o dios mio, la policia deteniendo a papa noel!).......muy buena.