Mostrando entradas con la etiqueta Africa. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Africa. Mostrar todas las entradas

jueves, 3 de diciembre de 2009

Al abordaje de los caladeros africanos.

El agotamiento de las aguas de la UE ha llevado a la pesca industrial a las costas africanas. Allí, la ausencia de estructuras estatales, como en Somalia, o la escasez de capital local, abren grandes oportunidades de negocio


Acuerdos bilaterales
Serigne tiene 34 años y vive en Madrid. Llegó en 2006 a Canarias desde Saint-Luis, tras diez días de viaje en cayuco, una embarcación que usaba en su trabajo de pescador en Kayar, un pueblo costero de Senegal. "Esta profesión la tengo en la sangre", afirma Serigne. Como otros 600.000 senegaleses, Serigne vivía directamente del pescado. Lo hizo durante diez años. Hasta que tuvo que emigrar.
Y como él, muchos otros. El padre Jerôme, un sacerdote nigeriano que lleva desde 2003 al frente de la misión católica de Nuadibú, en la costa mauritana, lleva el único registro de inmigrantes que eligen el camino del Norte: "El hecho es que la mayoría de los senegaleses aquí son pescadores, podría decir el 80% de ellos".
Serigne recuerda con claridad el proceso: "Cuando estudiaba ya se notaba que cada año disminuía la cantidad de pescado, lo noté más cuando empecé a pescar, porque cada año había menos pescados. Notábamos que cada día pescábamos peces más jóvenes y más pequeños".
Los acuerdos de pesca bilaterales con la Unión Europea entre 1979 y 2006 tienen mucho que ver. Entre 1994 y 2005 el peso de las capturas en aguas senegalesas cayó de 95.000 a 45.000 toneladas, mientras que el número de embarcaciones pertenecientes a ciudadanos senegaleses descendió drásticamente al no poder competir con los enormes pesqueros europeos, según detalla el informe Selfish Europe, de Action Aid.
La devaluación de la moneda senegalesa profundizó la orientación de la pesca hacia el mercado exterior, descuidando el consumo local. Así lo corroboraba el Programa de la ONU para el Medio Ambiente (PNUMA) en 2002, cuando anunciaba que la seguridad alimentaria local y los puestos de trabajo estaban siendo amenazados por la escasez del pescado capturado localmente.
El último acuerdo con Senegal cubrió cuatro años entre julio de 2002 y junio de 2006. El coste total del presupuesto europeo era de 64 millones de euros, el 19% destinado a medidas de apoyo, como seguimiento de recursos, inspección o seguridad. A cambio, 125 barcos consiguieron acceso a las aguas senegalesas, sin límites de captura y en competencia directa con la pesca artesanal.
“Los gobiernos son culpables de todo esto, antes vivíamos muy bien, cada familia tenía uno o dos barcos artesanales y cogían lo suficiente para sobrevivir, pero con los acuerdos con los países europeos y Japón había más presencia de grandes buques pesqueros y arrastraban todo, porque son más modernos, tienen más capacidad y pueden congelar al mismo tiempo”, afirma Serigne.
En 2006 Senegal se negó a renovar los acuerdos bilaterales. Sin embargo, según denuncia Action Aid, los pesqueros europeos han encontrado en la ’senegalización’ de sus barcos, la compra y acumulación de cotas de pesca senegalesas, el trasbordo de capturas, o las joint ventures para la transformación del pescado, el modo de esquivar los esfuerzos del Gobierno para regular el acceso y el control de los recursos marinos.
"Ya es muy tarde", protesta Serigne, "en Kayar hay menos pescadores que hace diez años, porque muchos han probado el camino de las pateras. Uno se va con sus hermanos y no captura suficiente para la familia y hay que intentar algo; es lo que explica las pateras".

Según la Convención del Mar de 1982, las zonas económicas exclusivas comprenderán un máximo de 200 millas desde la línea de costa de un país. Entre otras cosas, el Estado tiene derecho de pesca sobre este espacio. Sin embargo, la misma convención establece que cualquier país debe poner a disposición de flotas extranjeras el pescado que no alcance a pescar, siempre y cuando no se sobrepase el máximo de explotación sostenible.
La Unión Europea paga aproximadamente 156 millones de euros al año para asegurar el acceso a las pesquerías de terceros países, según fishsubsidy.org. Actualmente, la UE tiene una docena de acuerdos de pesca con países africanos. Su firma plantea una serie de dudas. Algunas veces porque se firman con países con déficit democrático que comprometen los recursos de sus pueblos. Una muestra de este dilema se puso de manifiesto en octubre, cuando la comisión de pesca del Parlamento Europeo bloqueó el acuerdo con Guinea Conakry tras la muerte de 160 personas que se manifestaban contra el presidente golpista. La representante del Grupo Popular se lamentó de que esta decisión supusiera “un amarre temporal por un periodo indeterminado” de la flota comunitaria. También es objeto de polémica el actual acuerdo de pesca con Marruecos, que no excluye explícitamente las aguas del Sáhara Occidental, permitiendo la pesca de flotas europeas en aguas que no pertenecen a ninguno de los dos firmantes.
De hecho, los acuerdos llevan años en el centro de la polémica. En 2003, un informe del Instituto Europeo de Política Ambiental analizaba los pactos firmados con Senegal, Angola, Mauritania y Santo Tomé y Príncipe. Entre las conclusiones, criticaba la arbitrariedad en las cantidades pagadas por la UE, que variaban de 11.111 euros por buque comunitario en Santo Tomé a los 346.774 euros en Mauritania. También criticaba el desajuste entre la cantidad pagada y el beneficio potencial de las capturas: en el caso de Santo Tomé y Príncipe "para los atuneros, el valor de la captura puede ser 40 veces mayor que las tasas de acceso". El informe también señalaba el problema de la ausencia de límites de captura en Senegal y Mauritania.

Pesca ilegal
No sólo los pescadores que perdieron su trabajo transitan hacia las Islas Canarias, también lo hace gran parte del pescado proveniente de África Occidental hacia Europa. Según denuncian Enviromental Justice Foundation y Greenpeace, gran parte del pescado que llega a las islas también es "clandestino". El puerto de las Palmas de Gran Canaria tiene estatus de zona franca económica, algo que implica regulaciones aduaneras favorables y pocos controles: en 2006 había cinco inspectores de puerto para controlar la procedencia de 360.000 toneladas de pescado que pasan al año por su puerto. El abuso de las compañías pesqueras de este estatus ha dado como resultado que Las Palmas sea considerado el más importante puerto de conveniencia de Europa para las actividades de pesca ilegal, no documentada y no reglamentada (INDNR).
"La pesca [ilegal] está reconocida internacionalmente como una de las mayores amenazas, especialmente para caladeros que padezcan sobrepesca. Hay varias iniciativas para combatirla. Ya en el año 2000 la FAO adoptó un ’Plan internacional’ (…) y recientemente, en 2009, las naciones han acordado un compromiso legal para adoptar medidas contra la pesca ilegal en sus puertos", afirman desde la ONG Oceana. Las organizaciones señalan un escollo a la hora de luchar contra estas prácticas: la existencia de banderas de conveniencia, pabellones que los armadores adquieren con el fin de agilizar burocracias, evadir impuestos y esquivar regulaciones. Se calcula que hay unos 40 Estados –a la cabeza de los cuales se encuentran Honduras, Panamá y Camboya– con registros abiertos, donde uno puede inscribir su embarcación cómodamente. 59 pesqueros españoles aparecen registrados con banderas de conveniencia en 2009.
Seis años después, los acuerdos de pesca de Santo Tomé y Mauritania han sido renovados. Sin embargo, Angola y Senegal se negaron en su momento a poner de nuevo sus aguas territoriales a disposición de las flotas comunitarias. En 2005 Angola no llegó a un acuerdo, tras exigir una mayor soberanía sobre las capturas. El caso de Senegal, por su parte, ilustra los efectos adversos de una asociación en desigualdad de condiciones.

Descontrol, igual a negocio
Tal vez por ello, tal como denuncia la Coordinadora Verde, España se opuso, cuando hace algunos años hubo un intento internacional de adoptar medidas contra esta práctica. Según el derecho del mar, el país cuya bandera ondea en las embarcaciones es el que tiene que velar por el respeto a la legalidad de sus barcos. Normalmente, estos países no están en condiciones de ejercer este control.
Por ello, con una bandera de conveniencia resulta fácil dedicarse a la pesca ilegal, no documentada y no reglamentada. El negocio es lucrativo: las naciones pierden por esta actividad entre 10.000 y 23.500 millones de dólares al año, que representan entre 11 y 26 millones de toneladas de pescado. Se calcula que la pesca ilegal les cuesta mil millones de dólares anuales a los países africanos. La propia Comisión Europea estima en un informe emitido en 2007 que más del 50% del total de las capturas en Somalia, Liberia y Guinea Conakry son practicadas de manera ilegal, según afirma la Coordinadora Verde. "Hacen de todo en África y sin control, porque saben que no tienen medios para controlar la pesca. Tienen la circulación libre, se llevan todo el pescado, dejando el continente muerto", concluye Serigne, ex pescador senegalés, ahora inmigrante en Madrid.

ESQUILMADAS LAS AGUAS DE LA UE, A POR LOS MARES AFRICANOS
Un estudio de 2006 revelaba que el 76% de las especies estaban agotadas, totalmente explotadas o sobreexplotadas. En concreto, las dos terceras partes de las aguas de la Unión Europea han sido ya esquilmadas.
Lejos de adaptar sus flotas a los recursos, la UE ha dedicado ingentes fondos a subsidiar la construcción de imponentes barcos como el Alakrana, dedicados a la pesca industrial (este buque recibió 4.272.960 de euros para su construcción). Estos barcos, tan necesitados de subvenciones, que la UE proporcionó hasta 2004, tienen otro defecto económico: para ser rentables necesitan un gran volumen de captura. Disponen de medios para llevarla a cabo: radares que detectan los bancos de peces, inmensas redes, cámaras frigoríficas donde almacenar toneladas de pescado... Lo que escasean son los caladeros donde desplegar su potencial. Por eso acuden al Índico. Como se pesca a lo grande, se capturan presas no deseadas. Según denuncia Greenpeace Internacional, al menos un cuarto de todas las criaturas marinas capturadas son arrojados de vuelta al mar, muertos. Ballenas, delfines, albatros, tortugas, que en la industria reciben el nombre de capturas accesorias.
Lejos de elegir un camino de pesca sostenible, la ecuación del incremento del consumo, la escasez de pescado y el exceso de flota se ha solucionado arrendando espacios marítimos de terceros países. Estos ‘alquileres’ de Zonas Económicas Exclusivas (ZEE) son llamados Acuerdos Bilaterales de Pesca. La Unión Europea afirma que su objetivo es “fomentar la pesca responsable y sostenible en aguas de países no pertenecientes a la UE y ofrecer a la flota europea acceso sólo a los recursos pesqueros allí excedentarios”. De fondo, el gran incremento del consumo. Según la FAO, el consumo de pescado por persona ha aumentado de una media de casi diez kilos en los años ’60 hasta los casi 16,5 kilos de 2005. Y, como todos los crecimientos, éste es dispar: en 2005 los africanos consumían nueve kilos anuales de media, frente a los 22 de la UE. En 1950 las capturas marítimas ascendían a 17 millones de toneladas; en 2007 ya eran más de 91 millones. En Europa se duplicó la captura de menos de seis millones de toneladas a más de 13,5 actualmente. En África en el mismo periodo se ha multiplicado por seis, pasando de poco más de un millón de toneladas de pescado capturado a unos siete millones. Y los datos de la FAO se quedan cortos, pues sólo atañen a la pesca declarada. Sin embargo, los Estados africanos no han multiplicado su capacidad de captura. Se estima que la flota mundial excede dos veces y media lo que realmente se puede pescar, que es cada vez menos.

ACUERDOS
La UE consume mucho más pescado del que producen sus aguas, ya esquilmadas. Muchos países africanos no tiene el capital necesario para una explotación industrial de sus recursos marinos. La solución: alquilar el uso a la UE por precios irrisorios. Unos cinco años de pesca en Comores equivale a un piso de tamaño medio en el centro de Madrid.

CALADEROS
"(...) Aunque la captura de pulpo cayó de 35.000 toneladas en 1992 a sólo 20.000 en 1997, cuando en 1999 la UE negoció un nuevo acuerdo de pesca, exigió a Senegal que autorizara un aumento del 60% de las capturas", afirma el biólogo Alex Aguilar en el estudio Sobre pesca y migración en el África Subsahariana.

INTERVENCIÓN
El 17 de noviembre la UE decidía prolongar un año más la operación Atalanta, con el despliegue de una veintena de barcos y 1.800 soldados. El Gobierno participa en Atalanta con un contingente de 250 militares a bordo de la Fragata Canarias, y en diciembre incorporará efectivos a la misión FINUL de Naciones Unidas en Líbano.

-------------------------------------------------------------------------------------

LAS PRINCIPALES COMPAÑÍAS PESQUERAS
Rianxeira en el Sáhara
"En Marruecos [en los territorios ocupados del Sáhara Occidental], por ejemplo, además de fabricar latas de sardinas, hacemos harina de pescado, extraemos Omega 3 del aceite de pescado", explicaba en 2008 el propio Jesús Alonso Fernández, presidente de Jealsa Rianxeira. Hoy su web no refleja su presencia en los territorios de la ex colonia española y no responden a las exigencias de WSRW. Eso sí, Bureau Veritas certificaba el 19 de noviembre el centro de Jialsa: “Societé Damsa (Laayoune, Marruecos)” de acuerdo a la norma ISO 14001:2004 de gestión ambiental.

¿Lo bueno sabe bien?
Además de pescar en caladeros de todo el continente, Pescanova tiene factorías propias en Namibia, Sudáfrica y Mozambique. Su estrategia se basa en establecer empresas mixtas en estos países con regulaciones ambientales, fiscales y laborales muy endebles, según Alberto Santos, de Alternmundo.org, Además del apoyo del Gobierno namibio, su gran socio en el país, ha contado con el apoyo de investigaciones públicas españoles para saber la situación de estos caladeros. En Mozambique ha conseguido en junio 250.000ha de agua dulce para cultivar panga.

De Bermeo al mundo
"Somos bucaneros en nuestra forma de ser", afirmaba Juan Corrales en 2006 cuando se estrenaba en su cargo de consejero delegado de Garavilla, mucho más conocido por su marca comercial de Atún Isabel. Sus caladeros se centran en Argelia, Túnez, Egipto y cuenta con una planta en Agadir (Marruecos), aunque la sede se encuentra en una de los principales nodos comerciales del atún: Bermeo. En esta ciudad vasca, también está Albacora, que cuenta en estos caladeros con 20 buques pesqueros, algunos de ellos construidos con la financiación de la propia UE.

Abusos laborales
Atún Calvo tiene faenando en aguas del Atlántico y del Índico a ocho buques. Pero ninguna factoría en suelo africano, tras abandonar en 2009 una planta en los terrenos ocupados del Sáhara Occidental. La compañía ha sido denunciada en varias ocasiones por sus prácticas laborales, especialmente las implantadas en su sede de El Salvador. Por su parte, la Federación Internacional de Trabajadores del Transporte reveló que cambiaba las banderas de conveniencia de sus barcos piratas, que cambian de bandera según les interesa para poder explotar a sus marineros.


Extraído del periódico Diagonal.

martes, 23 de diciembre de 2008

En algún lugar del suroeste del continente africano.

"En Singapur se meten los fetiches en el refrigerador "para conservar su eficacia", en Bangkok los policías que hacen la ronda nocturna de la ciudad recurren a ritos adivinatorios para dominar el peligro; una moción contra el huracán que se abatía contra el archipiélago fue aprobada por unanimidad en una región de Melanesia..."
Remo Guideri, La abundancia de los pobres

LOS TRES PUENTES DE FILARDIA
Indingo, capital de Filardia (antigua Hergesia), en el suroeste del continente africano, es atravesada por el ancho y pacífico río Rumbia, que parte en dos mitades la ciudad (millón y medio de habitantes cada una). Tres puentes comunican ambas orillas: recios y ligeros, imperceptiblemente combados por encima de las aguas, han sido dotados de cuatro vías en ambas direcciones para aligerar el tráfico rodado. El paso de un lado a otro debería ser, pues, rápido y seguro y la comunicación entre los dos sectores de la ciudad fluida y sin interrupciones. Sin embargo no es así. Los europeos que regresan de Indingo relatan con asombro que la superficie de los tres puentes está parcialmente cubierta de autómoviles abandonados,en mayor o menor grado de oxidación, que dificultan la circulación; en medio de la chatarra y contemplando tan peregrino espectáculo, enormes aves ictiófagas agitan perezosamente sus alas bajo el sol tras una rápida incursión en el río: afilan sus picos contra la chapa muerta, produciendo una especie de ruidosa disnea, muy gutural, como de serrucho, y devoran pececitos coleteantes entre continuos y siempre inesperados graznidos, muchos más potentes que los bocinazos ansiosos de los automovilistas. Según todas las descripciones, se trata de un ave del orden de los lamellirostres, la Mammosa túmida, comúnmente conocida en Filardia como "segueta" (al-jarají en la lengua filardiana). En pocas generaciones, la alteración en su hábitat natural les ha proporcionado, al parecer, un medio mucho mejor adaptado a las necesidades de la especie; próximas a la extinción a principios de siglo, su número aumenta hoy en proporción al de los automovilistas que se acumulan sobre los puentes del río Rumbia. Se ha acostumbrado a anidar y reproducirse en los coches y los indinguenses que cruzan de un lado a otro, a través de una vía cada vez más estrecha, lo hacen además en medio de un hedor insoportable de pescado podrido, asaeteados por los reflejos cegadores refractados por la chatarra recalentada y aturdidos por el continuo serrar de las seguetas. sus rechinos de satisfacción y las nerviosas bocinas de los automóviles. El excremento de las saguetas, por otro lado, produce sobre la chapa un cardenillo de un rojo muy vivo y como tornasolado y despide emanaciones venenosas. El hecho de que la mayor parte de los habitantes de un sector trabaje en el otro, obliga al 77% de los indinguenses (conforme a las últimas estadísticas no oficiales) a atravesar al menos dos veces al día este infierno, cuyo alboroto polifónico (el frotamiento de los picos contra la carrocería, los graznidos, los bocinazos) no se interrumpe un solo instante a los largo de la jornada y se puede escuchar a varios kilómetros a la redonda.
A ningún indinguense se le ocurrirá jamás reparar su automóvil y, cuando se les avería en plena marcha, lo abandonan allí donde se ha detenido. No es que ignoren los principios de la mecánica; algunos indinguenses emigrados, bien al contrario, han llegado a ser hábiles mecánicos en los países vecinos, pero en Filardia son considerados con deprecio y a veces, entre las clases menos cultas, con temor. Un turista alemán al que un grupo de campesinos filardianos sorprendió en las primeras estribaciones del monte Tubún, al norte del país, cambiando el aceite de su jeep, tuvo que ser defendido por la policía, que llegó a tiempo de impedir su linchamiento y que sólo le dejó ir después de advertirle de las consecuencias de una eventural reincidencia en parajes más apartados de la civilización. La lengua filardiana conoce toda una serie de expresiones,más o menos metafísicas, para referirse a los distintos desarreglos que puede sufrir un automóvil sin dejar por ello de funcionar. El reverendo padre Bandin,que ha vivido entre los indinguenses durante más de veinte años, ofrece algunos ejemplos en un libro de memorias de reciente publicación (1990). Cuando su coche sufre un pinchazo, el indinguense explica "El apid (abuelo) Viento ha encontrado una salida y puede dejar de rodar sobre sí mismos", y continúa pacientemente su camino entre rituales invocaciones a los antepasados. Si una bujía sucia sofoca las revoluciones del motor, entrecortando la marcha, el indinguense se aclara la garganta en un elaborado carraspeo, escupe a través de la ventanilla y exclama: "Se le ha metido un mit-mat (genio juguetón) en las amígdalas." Si el freno pierde repentinamente las zapatas, el indinguense invoca alegremente al cielo: "Que también recupere yo mi primera libertad en el banquete de los antepasados." Finalmente, cuando el automóvil sufre una avería más seria y se niega a seguir rodando, dice: "El movimiento es un milagro y a veces Urgo se cansa"; musita luego una jaculatoria, abandona el coche allí donde se encuentre y continúa su camino a pie o en otro automóvil que circule en la misma dirección.
Filardia -se comprenderá- es, en términos absolutos, el mayor importador de automóviles del mundo. Este caso excepcional ha sido reiteradamente utilizado por algunos pensadores marxistas para cuestionar la rígida ortodoxia que descubre por todas partes una relación meramente especular entre la infraestructura económica y la superestructura ideológica. Ernest Fielkraut escribe respecto a la sociedad indinguense: "Si el individuo de las sociedades más avanzadas se ve constreñido a una permanente renovación mercantil en virtud de la ideología capitalista del mercado (una violación privada que sufre el desprestigio del uso), el nativo indinguense asegurará esta necesidad capitalista en nombre de representaciones colectivas que hunden sus raíces en órdenes de producción muy remotos. En Occidente, el capitalismo funciona gracias a sus propias representaciones; en las sociedades subdesarrolladas, muchas veces y de un modo más eficaz, en razón de supervivencias precapitalistas. Aún más: el Tercer Mundo sólo se inserta en las relaciones económicas internacionales, y sólo puede hacerlo de un modo extremo, gracias a las supersticiones, los mitos y la religión. Si los indinguenses compran más automóviles que los americanos o los franceses no es porque tengan más "iniciativa privada"; es porque el dios Urgo impone a su uso un límite más estrecho que la propia industria."
Con una frecuencia realmente extraordinaria (tres veces más que en cualquier otro punto de la ciudad) los automóviles filardianos se averían sobre uno de los tres puentes de Indingo. Cuando el antropólogo inglés Henry Jenkins cruzó en su taxi el puente central del río Rumbia en la primavera de 1991, los automóviles ya sólo podían cruzarlo en una sola fila y en una sola dirección a través de un estrecho pasadizo abierto entre dos masas de coches abandonados. Más de tres horas tardó el investigador de Oxford en llegar a la otra orilla. A un lado y al otro del taxi detenido, miles de enormes pájaros aleteaban sobre las carcasas fuliginosas frotándose los picos contra los guardabarros y emitiendo trágicos graznidos entre asfixiantes vaharadas de corruptela y oxidasa que apesantaban la respiración. Prenguntado acerca de las causas de esta extraña costumbre, el conductor (treinta y dos años, graduado escolar, casado) recordó un viejo mito filardiano:

"Cuando el dios Urgo creó el primer coche, el hombre aún no existía. Los días estaban naciendo y todas las cosas eran más grandes y más fuertes: había casas de trecientos y cuatrocientos pisos que se alzaban hasta el cielo como el kabiz (miembro viril masculino) de un gigante. Los puentes eran más grandes y más fuertes: habia miles de puentes que atravesaban los ríos, los mares y los océanos como el telar de la robasura (araña negra). Las grúas eran más grandes y más fuertes: había miles de grúas que con sus garras de hierro, día y noche, noche y día, removían la tierra como la pezuña del atebús (búfalo) cuando se enfada.
El dios Urgo creó el primer coche y el hombre aún no existía. Creó luego otro coche y otros muchos coches, rojos y verdes y negros, y el dios Urgo les dijo: "Vivid en la ciudad". Y los coches vivieron en la ciudad. Los días estaban naciendo y el origen estaba tan cerca que no había mit-mats que anidaran en los motores ni guininas (malignas féminas invisibles) que tosiesen en el carburador. Todo eso vendría luego, con el hombre. Los coches, en esos primeros días, corrían desbocados por la ciudad como brims (potros) salvajes. Corrían completamente desbocados, corrían enloquecidos, corrían fuera de control; corrían por las calles como el perro que rabia; corrían por los parques como serpientes que escapan; corrían por los puentes como el rayo que se retuerce. Asustado, el dios Urgo creó el semáforo., el dios Urgo creó la señal de tráfico, el dios Urgo creó la línea continua y la línea discontinua. Pero nada podía retener a los coches: corrían y corrían desbocados, corrían enloquecidos, corrían fuera de control como brims salvajes.
El dios Urgo creó entonces al hombre para limitar la circulación de los coches, para ordenar su movimiento, para frenar sus ruedas. El dios Urgo creó al hombre para que condujera el coche y el hombre así lo hizo. Pero el hombre creó a su vez reglas y lo desordenó todo en todas partes: creó palabras para producir malentendidos, creó el matrimonio para producir divorcios, creó la medicina para producir agonías. El origen quedó atrás y los días ya no fueron antiguos. Y el dios Urgo se arrepintió y durante diez días tuvo dolor de muelas.
Y los coches también eran infelices. No les gustaba ser conducidos, no les gustaba ser limitados, no les gustaba que el hombre frenase sus ruedas. Eran muy infelices. Así que decidieron enviar a uno de ellos al dios Urgo, en lacima del monte Tubún, para pedirle que les librase de los hombres. "Líbranos de los hombres", dijo, y el dios Urgo les compadeció. Pero el dos Urgo había perdido el poder sobre el origen; ya sólo tenía poder sobre los límites. "No puedo hacerlo", confesó, "el origen ha quedado atrás y no puedo crear como en los días nacientes: cada vez más pequeño, cada vez más débil, cada vez más feo, sólo así puedo crear." Y el dios Urgo lloró como un árbol rajado; y el coche lloró también como un árbol rajado. Y el coche dijo: "Danos al menos algún consuelo". No podemos soportar esta vida." Y el dios, que les había compadecido, se retiró a la cima del monte Tubún, donde habita el kich (oso), y pensó durante diez días. Y durante los diez días en que el dios pensó, estuvo lloviendo sobre la ciudad.
Dios creó entonces los mits-mats que anidan en los motores y las guininas que tosen en el carburador. Luego llamó a los coches y les dijo: "Morir moriréis. Seréis conducidos por los hombres, seréis frenados por los hombres, pero no para siempre. Morir moriréis: ése será vuestro consuelo". Y los coches sintieron un gran alicio.
Los coches habían sido creados cuando los días estaban naciendo y, antes de que el dios Urgo crease los mits-mats y crease a las guininas, eran inmortales. Por eso los hombres, al enterarse de todo lo que había hecho el dios, se enfadaron mucho. De pronto, sobre todo en los puentes, los coches se quedaban parados: hipaban, dejaban de rugir y se quedaban parados. Y poco a poco los hombres empezaron a quedarse sin coches que conducir.
Un día, el apid Urongo, antepasado de los hombres, intentó devolver su coche a la vida después de ocultarse tras un árbol junto al río Rumbia. Pero el al-jarají que pasaba por allí lo descubrió. Alejó a picotazos al apid Urongo, antepasado de los hombres, se posó sobre la carrocería afilándose el pico amenazadoramente contra la chapa y comenzó a graznar avisando al dios Urgo. Desde entonces, las seguetas protegen a los coches muerto contra los hombres, que quieren devolverlos a la vida. Desde entonces, los indinguenses compran sus coches en América."

Curiosamente -sigue relatando el antropólogo inglés Henry Jenkins-, apenas concluyó el taxista su versión del mito (que coincide en lo esencial con otras versiones recogidas por Evans Pritchard y Radcliffe), el taxi en que viajaba se caló repentinamente y no hubo forma de ponerlo de nuevo en marcha. El conductor dijo: "El movimiento es un milagro y el dios Urgo a veces se cansa", y sin la menor muestra de fastidio salió en medio de las seguetas y las emanaciones, bajo un sol de plomo. Es así como Henry Jenkins vivió personalmente el bloqueo definitivo del puente central de Indingo sobre el río Rumbia. "Lo que más me asombró", escribe el investigador, "fue ver, desde la camioneta en que nos habíamos refugiado, una enorme segueta volar desde el río y posarse sobre el automóvil que acabábamos de abandonar, como para hacerse cargo de su muerto, entre graznidos y frotamientos de pico, mientras miles y miles de indinguenses, atrapados sobre el puente, dejaban a su vez sus automóviles, niños y mujeres y viejos también, y en el más completo silencio, entre la chatarra o sobre ella, sin golpes ni agitaciones, se dispersaban en ambas direcciones. Y unos minutos más tarde, el puente entero se había cubierto de seguetas: las bocinas habían callado y todo en el aire algodonoso de Indingo, casi de noche, era un perpetuo serrar y graznar."
¿Qué pasará cuando los otros dos puentes de Indingo sobre el río Rumbia queden igualmente bloqueados? El taxista, al despedirse, dio a Jenkins la siguiente respuesta: "Tal vez el dios Urgo cree otro puente, aunque sólo sea uno y más pequeño. porque los días son modernos y el origen está ahora tan lejos como un hombre lo está de otro hombre. Pero tal vez no lo haga. Será su voluntad. Entonces Filardia se dividirá en dos países, al este y al oeste del río Rumbia. Los nuevos gobiernos crearán nuevas reglas, nuevas leyes, prohibiendo los contactos entre los dos pueblo así separados. Los nuevos gobiernos enviarán guardias a las orillas del Rumbia para impedir que los dos pueblos se reúnan de nuevo usando tablas y botes y barcos. Los nuevos gobiernos respetarán el bloqueo de los puentes de Indingo. Y los coches, como siempre, los seguiremos comprando en América..."


Santiago Alba Rico, extraído de su libro Las Reglas del Caos. Anagrama 1995.

jueves, 20 de noviembre de 2008

El coltan en Cuarto Milenio.

Alberto Vázquez Figueroa en el programa del paranormal Iker Jiménez Cuarto Milenio.
"- ¿Por qué no sabíamos nada del coltán?
- Porque en la "sociedad del conocimiento" nadie conoce su sociedad."


Parte 1



Parte 2



Parte 3


martes, 14 de octubre de 2008

El coltan: la riqueza maldita

Vídeo encontrado en el youtube: el genocidio que esconden las nuevas tecnologías



EL COLTAN: LA RIQUEZA MALDITA
Muy pronto quien no tenga coltan no tendrá nada que hacer en la industria de las nuevas tecnologías.
Estados Unidos considera que el mineral es un pilar estratégico para su industria de defensa.
La escalada de precios comenzó cuando las reservas escasearon en Brasil, Australia y Tailandia.



Hasta hace poco mas de 20 años Bukavu era una de las ciudades más hermosas del Congo, extendida a orillas del lago Kivu, con calles muy limpias, cuidados jardines y altivos palacetes, recuerdo de un pasado esplendor de próspera y pacífica capital colonial. Pero en la actualidad se ha convertido en un lugar infecto de edificios en ruinas, callejuelas por las que vagabundean perros famélicos y montañas de basura, superpoblado por culpa de una masiva inmigración de campesinos que se han visto obligados a abandonar sus hogares por las interminables y sanguinarias guerras. La antaño denominada “Perla del Congo” no cuenta ya ni con un hotel en el que funcione con normalidad el aire acondicionado, pero sus inhóspitas habitaciones se echan de menos en cuanto se pone el pie en la bochornosa avenida Patricio Lumumba con el fin de trepar a una renqueante camioneta sobre la que bordear el lago y recorrer medio centenar de kilómetros. En ellos, uno aseguraría que el conductor va buscando a propósito cada uno de los innumerables baches del serpenteante sendero de tierra roja que se abre paso entre altas palmeras, gigantescos árboles o espesas lianas.
Tras vadear un riachuelo cuyas aguas superan los cubos de las ruedas, se desemboca al fin en un intrincado valle en el que parte de los árboles han sido arrancados de cuajo a base de dinamita. La inmensa mayoría de los seres humanos que van apareciendo fantasmagóricamente aquí y allá son muchachos, casi niños, que a menudo se introducen a gatas por estrechas y peligrosas grietas talladas en los taludes de las lomas, donde corren el riesgo de quedar sepultados por un súbito desprendimiento de tierra. Cubiertos de polvo y barro, famélicos y con los ojos enrojecidos, semejan un ejército de “zombies” que por unos instantes observa a los recién llegados como si provinieran de otro planeta.
Y cabría asegurar que así era, puesto que aquel horrendo lugar parece corresponder a un planeta muy lejano, con un ligero parecido al ambiente de las viejas películas de buscadores de oro del oeste americano, con la única diferencia de que lo que buscan entre la arena de aluvión no son pepitas de oro, sino pequeñas piedras que contengan coltan.
De color azul metálico, "coltan" es una palabra formada por la abreviatura de columbita-tantalita, un valiosísimo mineral del que se extrae el tantalio, un componene que presenta una gran resistencia al calor así como extraordinarias propiedades eléctricas. En la actualidad, el principal productor de coltan es Australia, pero si bien existen reservas probadas o en explotación en Brasil y Tailandia, la República Democrátia del Congo posee cerca del 80% de las reservas mundiales estimadas. Según informes de agencias internacionales, la exportación de Coltan ha financiado a varios bandos de la llamada Segunda Guerra del Congo, un conflicto con un balance de más de cuatro millones de muertos. Ruanda y Uganda exportan coltan robado en el Congo a diversos países, donde se utilia en la fabricación de elementos de alta tecnología imprescindibles para teléfonos móviles, reproductores de DVD, consolas de videojuegos, ordenadores personales, estaciones espaciales, naves tripuladas que se lanzan al espacio y armas teledirigidas. La columbita y, sobre todo, el tantalio están considerados metales altamente estratégicos. Por ello se entiende que exista en el Congo una guerra desde 1998, que sus vecinos, Ruanda y Uganda, ocuparan militarmente parte del territorio congoleño y que hayan muerto millones de personas. No hace falta tener muchos conocimientos de derecho internacional para afirmar que esta guerra constituye la mayor injusticia, a escala planetaria, que se está cometiendo contra un Estado soberano. La historia nos ha deparado mucho ejemplos de asalto y hasta de ocupación militar de un país independiente, pero lo que no se había hecho desde la invasión de países europeos por la Alemania de Hitler, era la ocupación pura y dura de un territorio con el fin de aniquilar a sus ciudadanos y explotar sus recursos minerales.


Según las Naciones Unidas, el Ejército Patriótico Ruandés ha montado una estructura para supervisar la actividad minera en Congo y facilitar los contactos con los empresarios y clientes occidentales. Traslada en camiones el mineral a Ruanda donde es tratado antes de ser exportado. Los últimos destinatarios son Estados Unidos, Alemania, Holanda, Bélgica y Kazajistán. La Sociedad Minera de los Grandes Lagos tiene el monpolio en el sector y financia al movimiento rebelde Reagrupación Congoleña para la Democracia, que cuenta con unos 40.000 soldados, apoyados por Ruanda.
Hace unos años ganaban unos 200.000 dólares al mes (135.000€) con la venta de los famosos "diamantes de sangre". Con el coltan ganan más de un millón en el mismo periodo de tiempo. Informaciones de la Naciones Unidas revelan que el tráfico lo organiza la hija del presidente de kazajo, Nursultan Nazarbayev, casada con el director general de una empresa que extrae y refina uranio, coltan y otros minerales estratégicos en el continente negro. Este negocio internacional está empobreciendo a los ciudadanos de uno de los países más ricos de la Tierra, por lo que el Servicio de Información para la Paz Internacional ha realizado un estudio sobre las vinculaciones de empresas occidentales con el coltan y, por tanto, con la financiación de la guerra en la República Democrática de Congo. Alcatel, Compaq, Dell, Ericson, HP, IBM, Lucent, Motorola, Nokia, Siemens y otras compañías punteras utilizan condensadores y componentes que contienen tántalo; también lo hacen las compañías que fabrican estos componentes, como AMD, AVX, Epcos, Hitachi, Intel, Kemet o NEC. Ellos son, en primera instancia, los culpables de una guerra no por olvidada menos dramática, con el agravante de que se teme que sobre la Repúblico Democrática de Congo pese la amenaza de la división en varios estados, lo que facilitaría la explotacion de sus recursos. Ya lo denunció en su día Monseñor Christophe Munzihirwa, arzobispo de Bukavu. Y por esas simples declaraciones fue asesinado por el ejército ruandés.
El Centro de Estudio Internacional del Tántalo- Niobio, en Bélgica, ha recomendado a los compradores internacionales que eviten el coltan de la región del Congo por motivos éticos. Las grandes compradoras de este mineral no están interesadas en que los conflictos sociales derivados de la extracción del mineral se hagan públicos en los medios de comunicación. Estos últimos, a su vez, se ven condicionados por el temor a perder los importantes ingresos publicitarios.
Las propiedades físico-químicas "mágicas" de este mineral son fundamentales para las industrias de aparatos electrónicos, centrales atómicas, aparatos médicos, trenes magnéticos y fibra óptica, pero el 60% de su producción se destina a la elaboración de los condensadores y otras partes de los teléfonos móviles. Por ello los grandes fabricantes comenzaron a disputarse el control de la región a través de sus aliados autóctonos, en un fenómeno que Madeleine Allbright, quien fuera Secretaria de Estado de Estados Unidos desde 1998 a 2001, consideró "la primera guerra mundial africana".
En 1997 fue derrocado el presidente congoleño Mobutu, relacionado estrechamente con los capitales de origen belga y francés, por lo que de inmediato el presidente de Ruanda, Kagame, que estudió en centros militares de EEUU e Inglaterra, y Museveni, presidente de Uganda, país considerado por Washington un ejemplo para las naciones africanas, lideraron la conquista de la capital, Kinshasa, y pusieron a cargo de este país a un amigo, Laurent Kabila. Tras un nuevo reparto se dispusieron concesiones mineras para varias empresas, entre ellas, la Barrick Gold Coporation, de Canadá, y la American Mineral Fields, en la que George Bush, padre del actual presidente americano, tiene notables intereses.


Durante los años transcurridos hasta hoy han disputado la guerra dos bandos: de un lado Ruanda, Uganda y Burundi, apoyados por EEUU y los créditos del FMI y el Banco Mundial, y del otro lado Angola, Namibia, Zimbabue, Chad y las milicias hutu y mai-mai. En 1999, tras la firma del Acuerdo de Lusaka, se establecieron las líneas divisoras entre las fuerzas opuestas. A través de dicho acuerdo las potencias europeas se distribuyeron el continente.
La fuerza de trabajo utilizada en las minas de coltan está compuesta por ex campesinos, refugiados, prisioneros de guerra a los que se les promete una reducción de la condena y, en especial, por miles de niños cuyos cuerpos pueden adentrarse con mayor facilidad por las grietas y taludes de los yacimientos. El reclutamiento de esta mano de obra opera en una doble dimensión, mercantil y coercitiva, debido a lo cual las zonas mineras y las zonas de operación militar terminan por confundirse. Las migraciones desde otras regiones hambrientas son primordiales, dado al alto número de muertes que se producen en las minas. Las poblaciones recltadas trabajan de sol a sol, y duermen y se alimentan en la selva montañosa de la zona.
La escalada de precios del coltan comenzó hace relativamente poco, pero se dispararon cuando comenzaron a escasea las reservas en Brasil, Australia y Tailandia. Como ejemplo basta decir que debido a llo la japonesa Sony tuvo que aplazar el lanzamiento de la segunda versión de la Play Station 2.
El mayor beneficio del coltan congoleño es Ruanda, y según informes de Human Right Watch, su ejército regular y las guerrillas que financia emplean prisioneros hutu en la extracción del mineral que, antes de ser transportado a Ruanda, ha pasado por cuatro o cinco comisionistas, generalmente miembros de alto rango del ejército o de alguna de las facciones guerrilleras.
A partir del año 2001, la ONU envió a la zona un "grupo de expertos" que propusieron decretar un embargo tanto de armas como de las importaciones y exportaciones de oro, diamante y coltan sobre los países, sancionando a países y empresas que incumplieran con el embargo. Igualmente proponía una congelación de los activos financieros de los movimientos rebeldes y sus líderes, así como que se estableciera un proceso de certificación de origen del diamante, oro y coltan.
Los innumerables informes que iban saliendo a la luz, y que acusaban a Ruanda y Uganda del expolio de las riquezas minerales del Congo, permitieron una cierta presión internacional y el establecimiento de listas negras de empresas que operaban en la zona. Así, 34 empresas fueron acusadas de importar coltan o casiterita. y se consiguió que la compañía aérea belga Saberna suspendiese el transporte mineral que realizaban desde Ruanda a Bruselas. Sin embargo, otras rutas alternativas continúan funcionando y un considerable porcentaje del coltan congoleño sigue saliendo al mercado camuflado como procedente de Brasil y Tailandia.
Las medidas tomadas resultaron muy poco efectivas y en el Consejo de Seguridad de la ONU no se llegó a ningún acuerdo para adoptar medidas más drásticas. En realidad, ni el gobierno de EEUU, ni los de la Unión Europea mostraron una voluntad política real para acabar con el conflicto en detrimento de sus intereses particulares. Más bien al contrario, muchos países occidentales siguieron ayudando a Uganda y Ruanda tanto militarmente como a través de cuantiosas ayudas al desarrollo.
En este sentido, informes publicados por la ONU en abril de 2001, estimaban que el gasto militar de Ruanda en municiones, abastecimiento y vuelos de su ejército en el Congo rondaba los 60 millones de dólares al año, mientras otros informes publicados por comisiones independientes estimaban que en el año 2000 Ruanda había ganado 40 millones de dólares por diamantes, quince milones por el oro y casi 200 millones por elcoltan extraidos en suelo congoleño. Uganda, habría ganado dos millones por el coltan. Ruanda y Uganda vieron cómo parte de sus deudas externas fue cancelada y además fueron consideradas como modelos de desarrollo económico.


Por otro lado, la ayuda militar también continuó durante el conflicto, siendo firmados planes de cooperación entre EEUU y los demás países africanos. Sorprendentemente, el acuerdo con Ruanda llegó después de que una de sus guerrillas tomase Bukavu, la capital de Kivu Sur, en junio de 2004. Sorprende de igual modo que cuando existe un proceso de paz en marcha, con una presencia masiva de tropas de la ONU, el general Nkunda inicie una nueva rebelión en la República Democrática del Congo. No es la primera vez que sucede: ya estuvo en primera línea de la revuelta de los tutsi congoleños. que acabó con el régimen de Mobutu Sese Seko en noviembre de 1996. También estuvo en el intendo de golpe de Estado tutsi contra Laurent Kabila en 1998, que no satisfacía las exigencias de sus patrocinadores, Uganda, Ruanda y los sectores más radicales americanos, lo que degeneró en una cruenta guerra civil. La actual revuelta del general Nkunda, que dirige las brigadas 81ª y 83ª del ejército de la RDC, comenzó en 2006, pero en el último año se ha agravado. Los combates han provocado el éxodo de una población civil diezmada por las guerras, el hambre, las enfermedades y los abusos de todas las pertes en conflicto. Miles de hombres, mujeres, niños y ancianos aterrorizados han cruzado la frontera con Uganda con la remota esperanza de salvar la vida.
Nkunda acusa al Gobierno de Joseph Kabila (hijo de Laurent Kabila, asesinado en el 2001 por orden de los traficantes de coltan) de apoyar a la guerrilla hutu de las Fuerzas Democráticas de Liberación de Ruanda y su milicia interahamwe (los que matan juntos), responsables del genocidio de 800.000 tutsi y hutu moderados en la primavera de 1994. El general rebelde asegura que ese apoyo pone en riesgo la supervivencia de los tutsi congoleños. Aunque nadie lo dice, resulta difícil imaginar que Nkunda actúe sin apoyo de Ruanda, cuyo ejército es el más potente de la zona, de los traficantes minerales estratégicos y de grupos radicales norteamericanos.
La nueva crisis de Congo ha llamado de nuevo la atención internacional al desarrollarse los combates cerca del Parque Nacional de Virunga, donde habitan los gorilas de montaña. Se calcula que quedan unos 700 ejemplares en las fronteras de RDC, Ruanda y Uganda, y nueve de ellos fueron hallados muertos, abatidos a tiros y machetazos por las fuerzas de Nkunda. La defensa de estos gorilas, una especie en peligro de extinción, fue llevada a cabo por la zoóloga estadounidense Dian Fossey, asesinada en su casa de Ruanda en 1985. De nuevo, la fiebre del coltan parece planear sobre los destinos tanto de los seres humanos como de los animales salvajes.


RUTAS INTERNACIONALES
El coltan abandona Walikale con el permiso del coronel Samy, antiguo guerrillero Maji Maji, que cobra 600 dólares (unos 402 €) por permitir la salida de varias toneladas de mineral ilegal cada semana hacia Bukavu. Luego es transportado hacia aeródromos como el de Kilambo, a pocos kilómetros de la ciudad. Debido al embargo decretado al coltan del Congo, los traficantes no pueden vender directamente a los mercados europeos y americanos. En realidad, tal medida lo único que ha conseguido es que aumente el número de intermediarios con el objetivo de ocultar la procedencia del mineral. La mayoría de las veces el coltan del Congo pasa a través de Ruanda, Burundi y Tanzania con dirección a Europa, especialmente a Bélgica, Alemania y Holanda, Kazajistán, Asia (Tailandia y Japón) y Estados Unidos. Desde aquí el coltan es enviado a operadores occidentales para su posterior refinado. El coltan es usado en la manufactura de productos electrónicos, como los móviles, los ordenadores y los misiles.


El coltan: la riquza maldita es un artículo extraído de la revista Geo nº 261 escrito por Alberto Vázquez-Figueroa.

martes, 27 de mayo de 2008

Os Lambas

Otro vídeo del kuduro angoleño, Os Lambas "Comboio II".



miércoles, 9 de abril de 2008

BURAKA SOM SISTEMA

Los portugueses Buraka Som Sistema y su nuevo vídeo "Sound of kuduro", a la espera de su debut Black Diamond. El estilo del kuduro desde las calles de Angola.




lunes, 18 de febrero de 2008

LA PESADILLA DE DARWIN. Hubert Sauper. 2004



Oeste de Tanzania, a orillas del Lago Victoria. Fuente del Nilo, corazón de África, considerado la cuna de la humanidad. Un funcionario colonial relacionado con el departamento de pesca, una tarde a finales de la década de los 50, introdujo lo que se conoce como perca del Nilo, un pez gigantesco y un voraz depredador. Años después la perca se ha multiplicado provocando la desaparición de 210 especies de cíclidos en el lago, peces que se alimentan de algas y que mantenían el equilibrio vital de lago. La eutrificación, el crecimiento excesivo de la flora a causa de la inexistencia de especies que la regulen, provoca una disminución del contenido en oxígeno en las aguas, amenazando toda vida del lago, incluida la perca. La perca convertida en recurso económico principal de las regiones a orillas del lago Victoria ha propiciado el florecimiento de una industria privada dedicada al procesado y comercialización de filetes de este pez, destinados a la exportación al extranjero. En la factoría de Mwanza, a la que nos acerca el documental, se producen 500 toneladas al día con las que dos millones de blancos se alimentan al día. Cada avión transporta 50 toneladas por viaje a Europa, los pilotos son en su mayoría del Este europeo. Muchos aviones se sobrecarga y alguno ha acabado estrellado. Mientras la mitad de la población tanzanesa se encuentra en situación de desnutrición y no puede afrontar el coste de los mismos filetes que elaboran, se alimentan de lo que los aviones no se llevan a Europa, las raspas. Un ambiente mísero: pescadores dedicados a la pesca de la perca muertos o tullidos por ataques de cocodrilos; ls mujeres desplazadas de su antigua función económica arrojadas a la prostitución; continua expansión del SIDA; niños peleando por una ración de arroz, mendigando, drogándose con el pegamento que elaboran a partir de las sobras del envasado de los filetes; alcoholismo; pilotos violentos, embrutecidos, indiferentes, que llegan a asesinar a prostitutas; en un cartel está escrito “si te acuestas con una puta, ¡pégale!; único interés de la delegación de Tanzania en el congreso Ecológico Internacional de la IUCN (y del gobierno por tanto) de vender el país al turismo y cuidar la imagen de la perca; delegados europeos felicitándose por su actividad de promoción de la industria del pescado en Tanzania; un hombre hablando sobre el deseo general de que estalle una guerra, pues siendo militares cobran bien y tienen alimento asegurado; etc. ¿Qué llevan los aviones cuando hacen el viaje de Europa a Tanzania? Armas y municiones destinadas a las zonas de guerra (RDC del Congo, Liberia, Sudan). Cuando África muere, los países europeos extraen beneficios. En España la perca se vende en las pescaderías como “mero”.


CÓMETE EL MUNDO
Las aguas del Lago Victoria son compartidas por tres países: Tanzania, Uganda y Kenia. Más de 300 especies de pescados de la familia de los cíclidos componían la diversidad en el lago y mantenían el equilibrio natural y la salud de las aguas del lago. La escasa pesca con métodos tradicionales no suponía una agresión sobre el medio natural, se encontraba integrada y regulada por el sistema social de clanes, y se comercializaba a nivel local como pescado fresco, ahumado o secado al sol.
En los años 50 se introduce la Perca del Nilo (dicen que por un funcionario colonial relacionado con temas de pesca) y los tres gobiernos en conjunto con organizaciones internacionales como la FAO promueven la pesca de arrastre (la pesca con redes que arramplan con todo). La perca, sin enemigos naturales en el lago, triunfa. Las capturas pesqueras de perca sufren un incremento espectacular. Inversores externos financiados por bancos internacionales de desarrollo y apoyados por agencias de desarrollo del primer mundo ven una magnífica oportunidad de negocio basada en la exportación de filetes de pescado a países con mayor poder adquisitivo, crearon multitud de plantas de procesado y comercialización.
Las consecuencias a largo plazo han resultado desastrosas. Los pequeños pescadores dejan de tener la posibilidad de fijar el precio del pescado destinado a la exportación. La inseguridad laboral se agudiza, y la volatilidad de los precios del pescado se traduce de forma directa en los puestos de trabajo en la industria (la restricción de la UE a la importación de la perca por motivos de higiene en 1998 y 1999 supuso sólo en Uganda la pérdida de 35000 puestos de trabajo y una caída de los sueldos de un 1/3 el sueldo original a la gente que los conservaron). Las mujeres pierden su posición económica (se encargaban anteriormente al procesado manual del pescado) y son arrojadas a la prostitución, o se encargan del procesado de lo poco que se comercializa a nivel local: las cabezas y las espinas (incluso las raspas empiezan a escasear, las fábricas las aprovechan ahora para elaborar harina de pescado). La mitad de la población de esta región (alrededor de 25 millones de personas) se encuentra en situación de desnutrición, no dispone del poder adquisitivo suficiente para comprar el pescado que ellos mismos ayudan a obtener, procesar y exportar. Casos de corrupción de los funcionarios que velan por el cumplimiento de la legislación de la pesca. Episodios de violencia relacionados con el robo de material de pesca: entre propietarios de embarcaciones de pesca; grupos armados de ladrones. La pérdida de biodiversidad (dos tercios o más de las 300 especies de peces cíclidos se han extinguido o están a punto de hacerlo) y la eutrofización (la multiplicación de algas por la pérdida de las especies que mantenían el equilibrio local, conlleva una anoxia de las partes más profundas del lago y a una hipoxia a las aguas más superficiales), que elevan el riesgo de colapso de vida en el lago. Contaminación de aguas, deforestación, el agotamiento de los recursos por la sobreexplotación pesquera.
Los acuerdos internacionales tienen por finalidad la liberalización del comercio con la finalidad de aumentar la exportación, mejorar el acceso a los mercados africanos e incluir la pesca en el marco de los acuerdos de comercio multilateral.
En el estado español, la Perca del Nilo se etiqueta como filetes de mero. España es uno de los principales consumidores con 8 millones de Kg consumidos al año. Sólo en Mercabarna se vendieron en el 2004 alrededor de 2 millones de kilos de Perca del Nilo. Estos filetes provienen del entorno que el documental expone. El comercio de la perca esconde, además de un fraude comercial, un desastre ambiental y humano.

CÓMETE EL MUNDO es un resumen del documento El lago seco. Cuando nos comemos el Lago Victoria. Extraído de http://www.notecomaselmundo.org